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Vengan a Mí todos los que están trabajados y cargados, y Yo los haré descansar. Mateo 11:28

El arte de Oír y Hablar
Estudios Bíblicos

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Estudio Bíblico. Introducción: Existe una diferencia entre oír y escuchar. Muchas veces no nos damos cuenta de esta diferencia porque, tanto para oír como para escuchar, se usa el oído.

La palabra oír significa percibir con el oído los sonidos, en cambio escuchar, significa prestar atención a lo que se oye con el oído.
El hablar nos permite comunicarnos por medio de palabras con un semejante con el propósito de darse a entender, y decir es manifestar con palabras el pensamiento; es transmitir una idea. Podemos hablar muchas cosas pero decir poco.

El arte de Oír

¿Qué pasa si una persona habla y otra no le presta atención?

En primer lugar es una falta de respeto
En segundo lugar manifiesta que no tiene interés en lo que está oyendo
Por último está distraído en sus propios pensamientos

El profeta Samuel

1 Samuel 3:9-10 “Y dijo Elí a Samuel: Ve y acuéstate; y si te llamare, dirás: Habla, Jehová, porque tu siervo oye. Así se fue Samuel, y se acostó en su lugar. Y vino Jehová y se paró, y llamó como las otras veces: ¡Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, porque tu siervo oye.”

Si no escuchamos, Dios no prestará atención a nuestro clamor

Somos muy buenos para hablar y poco interesados en oír, nos gusta que Dios esté atento a nuestra oración, pero... ¿cuánto interés tenemos de escucharle a Él? Proverbios 28:9 dice “El que aparta su oído para no oír la ley Su oración también es abominable.”, es decir, si no ponemos interés en oír lo que Dios nos quiera hablar, Él también apartará su oído de nuestro clamor.

Todos oyen pero no todos prestan atención

El Apóstol Marcos nos dice en el capítulo 4 versículo 23 “Si alguno tiene oídos para oír, oiga.” Lo que significa que no todos usan sus oídos para oír, el oído nos permite escuchar a la vez varios sonidos pero no puede fijar la atención en todos ellos al mismo tiempo, sino que escuchamos con mayor atención aquel que motiva nuestro interés. Cuando no tenemos mayor interés suele bajarnos sueño, pero por el contrario si existe interés, entonces fijamos nuestra atención y no nos desconcentramos.

Debemos dejar hablar al Señor Jesucristo

Nehemías 8:5-6 “Abrió, pues, Esdras el libro a ojos de todo el pueblo (el libro de la Ley), porque estaba más alto que todo el pueblo (estaba sobre un púlpito de madera); y cuando lo abrió, todo el pueblo estuvo atento.”“Bendijo entonces Esdras a Jehová, Dios grande. Y todo el pueblo respondió: ¡Amén! ¡Amén! alzando sus manos; y se humillaron y adoraron a Jehová inclinados a tierra.”
Para poder estar atentos a lo que el Señor nos quiera decir, primero debemos dejar hablar a Dios, hablamos mucho y escuchamos poco.

Prestos para oír

En Proverbios 18:13 dice... “Al que responde palabra antes de oír, Le es fatuidad y oprobio.” (Fatuidad: tontería, necedad; Oprobio: deshonra, afrenta) Debido a ello el apóstol Santiago 1:19 nos dice... “Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse;”

Oír la Palabra pero… con Fe

Hebreos 4:2 “Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron.”

Por no oír con fe tuvieron que vagar durante cuarenta años por el desierto y no pudieron habitar en la tierra que les había sido prometida, más murieron en el desierto.

Oír con fe

Gálatas 3:5 “Aquel, pues, que os suministra el Espíritu, y hace maravillas entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oír con fe?”
La respuesta que podemos dar a la pregunta anterior la encontramos en el mismo libro de Gálatas, en el capítulo 2 versículo 16… “Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para que fuésemos justificados por la fe de Cristo, y no por las obras de la ley; por cuanto por las obras de la ley ninguna carne será justificada.”
Romanos 10:17 “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.”

Tiempos peligrosos

2 Timoteo 4:3 “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias,”

Eclesiastés 5:1 “Cuando fueres a la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oír que para ofrecer el sacrificio de los necios; porque no saben que hacen mal.”

El Arte de Hablar

¿Qué ocurre si alguien habla demasiado?

Respuesta: viene el sueño y la vanidad…

Porque de la mucha ocupación viene el sueño, y de la multitud de las palabras la voz del necio. (Eclesiastés 5:3)
Ciertamente las muchas palabras multiplican la vanidad. ¿Qué más tiene el hombre? (Eclesiastés 6:11)

Moisés se caracteriza por…

Moisés no se destacó por ser un hombre hablador, que tuviese fluidez y rapidez para hablar, más bien era lento en el habla (tardo), tampoco era tartamudo como muchos dicen, sino que era torpe de lengua, es decir, que hablaba con dificultad el idioma hebreo por cuanto cuarenta años de su vida fue educado en el idioma egipcio y la lengua hebrea la empezó a dominar en tierra de Madian, por tal razón, su hermano Aarón fue puesto por Dios como su interlocutor.

Entonces dijo Moisés a Jehová: ¡Ay, Señor! nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua. (Éxodo 4:10)

Volviendo a la pregunta del principio:

¿Qué pasa si una persona habla y otra no le presta atención?

La falta de interés del receptor, se puede deber a las siguientes razones:

1. Una baja condición espiritual que le impide poder comprender a cabalidad lo que se le está hablando y,
2. Que el emisor no logra captar el interés del receptor debido a que habla mucho y dice poco, es decir no concentra la potencialidad del mensaje en un tema específico, por ejemplo…

Romanos 5:8 “Mas Dios encarece su caridad para con nosotros, porque siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”
Vamos a tomar el tema del versículo “Cristo murió por nosotros”

I. “Cristo”
A) Era un hombre bueno en todo sentido
B) A la vez era Dios
II. “Murió”
A) Como mártir
B) Como un sacrificio voluntario
III. “por”
En nuestro lugar
IV. “Nosotros”
A) Por la raza entera
B) Particularmente por mí

Evitar vanas repeticiones

Debemos ser cuidadosos con nuestras palabras evitando las repeticiones como si Él fuese sordo, es por ello que en Mateo 6:7-8 dice... “Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.” “No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.”
Existe una religión que dice… Señor te rogamos por nuestra santa iglesia para que la resguardes en tu amor… y el pueblo responde a solicitud del sacerdote, “escúchanos Señor te rogamos”, y esto en forma reiterativa.

Para concluir hagámonos las siguientes preguntas…

¿Conocemos dentro de nosotros a predicadores que hablan mucho y dicen poco?
¿Conocemos predicadores que por mensaje entregan diferentes temas no concentrándose sobre lo leído?
¿Existirán predicadores que piensen que por su palabrería serán oídos?


Y para finalizar un versículo para nuestra meditación…
Eclesiastés 5:3 “Porque de la mucha ocupación viene el sueño, y de la multitud de las palabras la voz del necio.”

Gracia y paz en el Señor Jesucristo

Estudio Bíblico realizado por el hermano José García de Chile
 
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